Asideros
Empuñadura, más control, menos trepidación
Un objetivo nítido es genial, pero sin una empuñadura adecuada, la cámara a veces se siente en la mano como un pez mojado. Ahí es exactamente donde entra en juego nuestra empuñadura: aporta estabilidad, mejor ergonomía y un trabajo mucho más relajado, tanto si haces bodas, fotografía callejera o fotos de producto.
Ventajas y uso
Por qué una empuñadura para objetivos en tu equipo es prácticamente obligatoria
En cuanto sales con teleobjetivos más pesados, zooms muy luminosos o un objetivo macro voluminoso, lo notas de inmediato: el equilibrio no es el adecuado, la mano se tensa y el encuadre tiembla. Una empuñadura para objetivos adecuada distribuye mejor el peso, mejora la estabilidad de la cámara y reduce la trepidación, especialmente en sesiones largas o al grabar vídeo a pulso.
Sobre todo con las cámaras sin espejo de cuerpo compacto, una empuñadura para cámara bien diseñada vale oro, porque amplía la zona de agarre y te ofrece una posición de la mano segura y repetible. En pocas palabras: ya no sujetas el equipo “como sea”, sino que controlas tu configuración de forma consciente.